Creso se consideraba, por su riqueza, el hombre más feliz de la tierra. En una oportunidad fue visitado por el sabio legislador ateniense Solón. El rey, muy vanidoso, quiso deslumbrar al extranjero ilustre, exhibiendo sus inmensos tesoros. Luego le preguntó cuales eran los hombres felices que había conocido. Solón cito algunos casos de griegos a quienes consideraba dichosos. Un tanto contrariado creso, preguntóle si a el no lo consideraba feliz, a lo que respondió el filósofo, que nadie puede... Continuar leyendo